Problemáticas criminológicas como objeto de política pública
Enfoques preventivos,
punitivos y restaurativos
Enfoque preventivo: este
se orienta a evitar la ocurrencia del delito mediante políticas sociales, educativas,
urbanas y de salud pública. La prevención primaria (sociedad), secundaria (grupos
en riesgo) y terciaria (prevención de la reincidencia) busca atacar las causas
estructurales y contextuales de la criminalidad, tales como la exclusión social,
la deserción escolar o la falta de oportunidades laborales.
Enfoque punitivo: se
basa en la sanción penal como principal herramienta de control. Supone que el
endurecimiento de las penas y el aumento de la presencia policial disuadirán a
los posibles infractores. Aunque esta estrategia responde a una demanda social
de justicia, ha sido criticada por su limitada eficacia a largo plazo y por sus
efectos negativos, como la sobrepoblación carcelaria o la criminalización de la
pobreza.
Enfoque restaurativo:
busca reparar el daño causado por el delito mediante el dialogo entre víctima,
infractor y comunidad. Promueve la responsabilidad del infractor y la reconstrucción
del tejido social afectado. Es una alternativa o complemento a la justicia
retributiva, especialmente útil en delitos menores, conflictos comunitarios o en
contextos de justicia transicional.
La construcción social del
delito
El delito no es solo una transgresión
jurídica, sino una construcción social influida por los valores, intereses y
normas de una sociedad en un momento determinado. Lo que en un contexto puede
considerarse criminal, en otro puede ser tolerado o incluso legal. Esta perspectiva
permite entender cómo ciertos grupos o conductas son criminalizados selectivamente,
mientras otros con invisibilizados o despenalizados según factores políticos, económicos
o culturales. La criminología crítica y la sociología del derecho han profundizado
en cómo el poder influye en esta construcción, señalando la necesidad de
revisar los criterios con los que se define, persigue o sanciona el delito.
(Gutiérrez & Ospina, 2018)
La agenda pública
Para que una problemática criminológica
se convierta en objeto de política pública, debe ingresar en la agenda pública,
es decir, debe ser percibida como un problema relevante por la sociedad, los
medios de comunicación y los tomadores de decisiones. La forma en que los
delitos son representados en los medios, el nivel de alarma social, los
intereses políticos y las presiones de actores sociales determinan qué problemas
son priorizados y cómo son abordados. En muchos casos, esto puede generar políticas
reactivas, basadas en percepciones más que en diagnósticos técnicos, lo que
limita la efectividad de las intervenciones.
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